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Los mejores cuentos de Halloween para niños

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Cuentos infantiles de miedo

A continuación os vamos a contar algunas historias de Halloween para los niños, ya que en esta noche ellos son los que más disfrutan. Así que para los que tenéis peques en casa también podéis contar historias en familia y pasarlo genial ¿Estáis preparados?

  • La casa del pueblo. Había una vez una familia que estaba harta de vivir en la ciudad, entonces decidieron irse a vivir a una casa en las afueras de un pueblo que estaba en el bosque y como estaba barata no dudaron en comprarla e irse allí a vivir para estar apartados y tranquilos. Era una casa muy grande.
    Un tiempo después se encontraron con un vecino del pueblo que pasaba por allí, el cual, les contó que esa casa estaba muy barata porque decía que era una casa encantada y nadie quería vivir allí. Pero esta familia como no creía en historias de fantasmas se rieron de lo que les dijo el vecino y no le hicieron caso.
    Un día, la niña de este matrimonio le dijo a su madre que el señor Wilson le había contado una historia increíble. La madre le dijo que quién era el señor Wilson y la niña le dijo que era el jardinero. La madre sorprendida le dijo que ellos no tenían jardinero, la niña le dijo que claro que tenía jardinero puesto que todos los días iba allí a barrer las hojas del jardín y le contaba historias de miedo. La madre, salió corriendo al jardín vio las hojas amontonadas y un rastrillo al lado.
    Entonces, la familia asustada hizo las maletas y se fueron de la casa para siempre.
  • La nieta. Un día una joven iba caminando al colegio y por el camino se encontró a una niña con un vestido blanco y una chaqueta roja que estaba sentada en la acera llorando.
    La joven, aunque tenía prisa porque llegaba tarde al colegio, decidió acercarse a la niña y le preguntó que qué le pasaba, la niña le contestó que se había perdido. Entonces la joven le dijo que no llorara porque le iba a ayudar para llegar a su casa y le preguntó que si sabía cómo era su casa y la niña le dijo que su casa tenía un cerezo que siempre tenía flores.
    Entonces la joven supo enseguida qué casa era. Era la casa del anciano Merlín, que le llamaban así por su larga barba blanca. La joven la llevó hasta allí y volvió rápido al colegio. Cuando llegó al colegio se dio cuenta de que se había quedado con la chaqueta roja de la niña.
    Cuando terminó del colegio, fue a la casa del anciano y llamó a la puerta, cuando el anciano salió la joven le dio la chaqueta y le dijo que era de su nieta que se la había quedado.
    El anciano sorprendido le dijo que su nieta había muerto años atrás en una noche de Halloween, que había salido de casa a jugar con su vestido de blanco y su chaqueta roja y nunca más volvió.
  • El juego del escondite. Una noche de Halloween, dos hermanos no querían salir a ningún sitio y se quedaron solos en su casa mientras sus padres fueron a una fiesta en casa de los vecinos.
    Los hermanos se quedaron viendo una película y cuando terminaron de verla decidieron jugar al escondite.
    Empezó a contar el hermano mayor mientras que el menor se escondía. Cuando el hermano mayor terminó de contar empezó a buscarlo en todos los rincones de la casa donde el pequeño se solía esconder pero no lo encontraba en ningún sitio.
    Ya harto de buscar oyó unos ruidos extraños que venían de un armario de una habitación. Entonces el hermano mayor fue hacia el armario y le dijo a su hermano que saliera porque ya sabía dónde estaba pero al no salir abrió la puerta y no vio a nadie, miró entre las camisas e intentó tocar el fondo del armario pero al meter la mano notó que una mano fría le agarró el brazo a la vez que el hermano pequeño que estaba detrás de él le preguntó que qué hacía que por qué no podía encontrarle. Horrorizado el hermano mayor empezó a gritar y a tirar hacia atrás para evitar que la mano que lo tenía agarrado tirara de él hacia dentro. Cuando se logró soltar vio que en brazo tenía arañazos y estaba amoratado.
    Desde entonces cada 31 de octubre se escuchan ruidos provenientes del armario el cual nunca más se atrevieron a abrir.
  • El rayo de luna. Esto era un pueblo de pescadores que vivía al lado del mar. Estaban todos muy unidos y las noches de luna llena se reunían en la playa para hacer una fogata y charlaban mientras los niños jugaban. Una de esas noches, justo la del 31 de octubre la luna brillaba de una manera especial y ese brillo se reflejaba en el mar pareciendo que formaba un camino de plata.
    De pronto a lo lejos vieron venir unos seres por ese camino. Horrorizados creyeron que eran extraterrestres y cogieron a sus hijos y se fueron corriendo a sus casas. Pero un rayo de luna le dijo a uno de los niños que se había quedado por allí que no eran extraterrestres, que eran monstruos que andaban por allí amargados y que para quitarle esa amargura tenían que endulzarlos.
    Entonces el niño corrió al pueblo y les contó a sus amigos lo que le había contado la luna, entonces los niños cogieron cestas y las llenaron de golosinas y fueron a dárselas a los monstruos. Entonces los monstruos cuando se comieron las golosinas se volvieron por donde habían venido y se perdieron de nuevo en la oscuridad.
    Desde entonces cada 31 de octubre los monstruos vienen para que les demos golosinas preguntándonos ¿Truco o trato?
  • La brujita Luna. Érase una vez una familia de brujas que vivía en una casa apartada del bosque para que nadie las viera.
    Una mañana la brujita Luna se levantó muy contenta puesto que esa noche era la noche de Halloween y era la única noche que podía salir sin que los demás se diesen cuenta de que era una bruja. Estuvo todo el día nerviosa y cuando aún faltaba unas horas para que oscureciera, ya estaba vestida con su traje negro, sus medias rotas, sus zapatos negros y su sombrero de punta.
    Cuando se hizo de noche le dio un beso a su madre y salió corriendo al pueblo preparado para dar sustos a los niños. Se divirtió mucho asustando a los niños y todos los que la veían se sorprendían del traje disfraz tan bonito que llevaba.
    Cuando ya empezó a amanecer volvió a su casa muy contenta por la noche tan divertida que había pasado y ya estaba esperando ansiosa la próxima noche de Halloween al año siguiente.
  • El niño de color verde. Esto era una vez un niño de color verde. Sus padres eran unos brujos de color verde. El niño que se llamaba Dustin siempre estaba triste porque todos los niños se reían de él al ser color verde.
    Entonces su madre, al verlo tan triste siempre buscó un libro de hechizos para buscar algún hechizo que lo volviera un niño normal, pero no encontró ninguno, aunque encontró un hechizo que se llamaba Halloween y cómo ese día era el cumpleaños de Dustin que era el 31 de octubre decidió echar ese hechizo. Pero no lo podía hacer en su casa porque sino los niños no querrían ir allí entonces hizo ese hechizo en todas las casas, solo duraba esa noche, y dijo: “La noche de Halloween quiero celebrar, arañas, murciélagos y calabazas para decorar, caramelos y golosinas para regalar para todos los niños participar, truco o trato dirán y en monstruos se transformarán”.
    Todo quedó adornado pero no había niños, entonces la madre la madre susurró “truco o trato” y a todos los oídos de los niños llegó. Entonces cuando los niños decían esa frase se convertían en monstruos, brujas, vampiros, momias todos buenos, entonces fueron a pedir golosinas a las casas riendo y jugando. Dustin estaba muy contento porque era igual que los demás y no se reían de él. Encontró a un pequeño vampiro que se hizo muy amigo de él, le gustaban los mismos libros, corrían, hablaban y jugaban. Pero ya amanecía y todos los niños volvieron a ser normales y a las casas se les quitaron los adornos.
    Entonces Dustin vio como su amigo volvía a ser normal pero él se quedó de color verde, entonces su amigo que se llamaba Harry le preguntó que por qué no volvía a ser normal, Dustin temeroso porque iba a perder a su amigo le dijo que él era así y que sus padres eran brujos pero a Harry no le importó porque se lo había pasado muy bien con él y quiso seguir jugando todos los días con él. Y así fue, todos los días quedaban para jugar y no solo ellos, también vinieron los demás niños del barrio porque ya no se asustaban de él.
    Desde entonces todos los 31 de octubre Dustin celebraba su cumpleaños con el hechizo de Halloween.